Compañera Presidente,
compañeros de la mesa, compañeros y compañeras:
Es un honor para la CGT
de Argentina, no solo estar presente en estos días de
trascendental importancia para los trabajadores y
trabajadoras del planeta, sino también poder expresarles, en
muy pocas palabras, el significado que para nosotros tiene
la estrategia unitaria permanente del movimiento sindical y
el nacimiento de esta nueva herramienta: la Confederación
Sindical Internacional.
Permítanme decirles que
las Americas observan y participan de este proceso con un
enorme caudal de esperanza y expectativas. Entre otras
tantas cosas porque estamos inmersos en un continente en
transición y con muchas desigualdades.
América en general,
América Latina en particular, ha sido el campo de
experimentación de las usinas del Consenso de Washington que
terminó hundiendo en la pobreza a la mayoría de nuestros
países y en la desesperanza a nuestras mayorías populares,
especialmente a nuestros trabajadores y trabajadoras.
El impacto de las
políticas económicas neoliberales, las prácticas de
concentración de la riqueza han sido devastadoras y
vergonzantes para la dignidad humana. Sin embargo hay nuevos
vientos en la región. Hoy tenemos gobiernos que han surgido
con una visión distinta, mirando de frente las necesidades
de sus pueblos y que se animan a promover cambios para que
la justicia social sea una realidad y no una utopía, con la
consigna de que gobernar es crear trabajo, trabajo decente.
Estamos atravesando un
túnel de difícil tránsito y salida, del compendio de recetas
de una economía para minorías, hacia un nuevo escenario del
que sabemos, con certeza, qué pretendemos, en materia de
derechos y calidad de vida, aunque todavía son difusas las
estrategias, las herramientas, los instrumentos, y hasta las
políticas específicas para cada país y para cada región.
En diciembre de 2005,
desde la Cumbre de las Americas dijimos No al ALCA. El
sindicalismo del hemisferio esta de pie, en acción y así lo
manifestamos en la Plataforma laboral de las Americas. Los
trabajadores decimos integración si, siempre y cuando la
integración sea para igualar para arriba, con la suma de los
dos valores, sin los cuales es imposible avanzar: la
democracia y la solidaridad.
Estamos embarcados en la
reconstrucción de nuestras sociedades bajo el imperio de la
solidaridad como valor y como práctica permanente.
De allí es que tomamos
nota de la trascendencia de este momento. El momento de la
estructuración de una herramienta, de la construcción de una
estructura que sea capaz de aportar a la lucha por un nuevo
rediseño de la sociedad de trabajo, de una sociedad
solidaria.
Una herramienta que debe
ser inclusiva, plural y respetuosa de la diversidad, si
pretende encontrar los contenidos de un nuevo
internacionalismo sindical que mejore cualitativamente la
representación de los trabajadores y los ubique en un
estadío superior para redireccionar la globalización.
De aquí a un año, sin
dilaciones, estaremos profundamente comprometidos en la
creación de la Confederación Sindical de las Americas. No
hay tiempo que perder ni razones para perderlo: dicha
creación forma parte de este camino de compromiso histórico
con nuestros representados.
Para finalizar queremos
dar la bienvenida a las centrales independientes que nos
acompañarán en este camino de construcción solidaria, en
particular a las procedentes de América Latina. No es tiempo
de exclusiones, no es tiempo de prioridades mezquinas.
Seguiremos trabajando con las que no se han incorporado
todavía.
Es tiempo de más y mejor sindicalismo global.
BIENVENIDA LA UNIDAD SINDICAL MUNDIAL
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