Participaron también de esta iniciativa la CGT RA, a través de su Secretaría de Relaciones Internacionales, el Instituto Torcuato Di Tella y la Universidad Nacional de San Martín en el marco de la Cátedra Unesco.
Castel fue presentado por Gerardo Martinez, Secretario General de la UOCRA y de Relaciones Internacionales de la CGT RA y por el Licenciado Guillermo Pérez Sosto, Coordinador General de la Cátedra Unesco y Director del Centro de Estudios de Políticas Laborales y Sociales del Instituto Torcuato Di Tella.
Ante un auditorio colmado por representantes políticos, sindicales, autoridades nacionales y provinciales, profesionales y estudiantes universitarios, Castel abordó las temáticas vinculadas con el mundo del trabajo y la seguridad social bajo el lema " El Auge de la Incertidumbre y la Inseguridad Social frente a las Transformaciones del Capital y el Trabajo".
En su exposición, el Profesor Castel profundizó sobre su visión crítica hacia el modelo de capitalismo salvaje imperante y su impacto sobre los derechos laborales y de protección social.
Al respecto señaló que "la incertidumbre actual es la expresión de las transformaciones de la sociedad en los últimos 30 años. Es una sensación de que el futuro que nos espera es más amenazador que esperanzador"
En relación al avance de las políticas instrumentadas desde los sectores que expresan al capital financiero y su efecto negativo en el mundo del trabajo y la seguridad social afirmó " hay sectores donde los cambios se sintieron con mucha violencia, por ejemplo la transformación de la organización del trabajo y de los trabajadores, que van hacia una desregulación del estatus del trabajo y de los trabajadores y hacia la desocupación, la precariedad y hacia el aumento de la inseguridad social."
Frente a este escenario, Castel propició como " núcleo central para revertir la situación actual la importancia de domesticar al mercado y al capital con el objetivo de impulsar políticas que tiendan a recomponer las protecciones laborales y sociales perdidas."
Asimismo, sostuvo la necesidad de " la implementación de políticas de empleo y educación que permitan el reentrenamiento y la readaptabilidad laboral, a través de un rol diferente del Estado, que se puede llamar Estado Social."
Gerardo Martinez, en su condición de Presidente de la Internacional de la Construcción y la Madera (ICM) para América latina y El Caribe encabezó en la ciudad de San Pablo la reunión de los Sindicatos de la Construcción, Montaje e Infraestructura de Brasil, a fin de programar la campaña por el Trabajo Decente rumbo a la Copa del Mundo de Fútbol a desarrollarse en 2014.
Participaron del encuentro 20 federaciones de sindicatos pertenecientes a la Central Única de Trabajadores (CUT), Forza Sindical, Unión General de Trabajadores (UGT) y Central General de Trabajadores de Brasil (CGTB) que nuclean a 2 millones de trabajadores de la construcción.
Bajo la consigna TRABAJO DECENTE-JUEGO LIMPIO, las distintas centrales de trabajadores acordaron una estrategia para asegurar las condiciones de trabajo y garantizar el cumplimiento efectivo de los alcances del concepto de trabajo decente impulsado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
De cara al próximo Mundial, se construirán en Brasil 12 estadios, 5 de ellos totalmente nuevos, en el marco de una inversión general prevista de 180 billones de reales, que involucran 33 billones asignados a la construcción de 24.000 kilómetros de rutas y obras de infraestructura que generarán 1 millón de puestos de trabajo.
Queridos sindicalistas de las Américas,
Les envío copia de la significativa y contundente declaración que hiciera el representante sindical, Gerardo Martinez, ante la CIMT en julio del 2010.
Gerardo Martínez, es miembro del Grupo de Trabajadores en el Consejo de Administración de la OIT, Vice-Presidente de la CSI y Secretario General de la UOCRA-CGT, Argentina.
Les rogamos la mayor difusión y discusión colectiva con vuestros afiliados sobre el potente contenido del mensaje que realizó en representación de todos los trabajadores de las Américas ante este importante organismo en coordinación con la CSA-CSI:
A CUMPLIR
Carmen Benitez
Especialista ACTRAV Lima
Señores ministros, funcionarios, representantes de los empleadores, compañeros trabajadores:
En primer lugar quiero agradecer la invitación a participar de la primera reunión de los grupos de trabajo en el marco de la XVI reunión de la conferencia de ministros de trabajo de las Américas.
En segundo lugar, quiero decirles que para mi tiene una segunda satisfacción porque resulta mi primera intervención desde que fui nombrado presidente de la CSI.
Lo primero que deseo expresarles en que siento que estamos viviendo momentos muy particulares para los trabajadores de una singularidad histórica trascendente.
Se percibe la culminación de un modelo que llevó a la destrucción de la sociedad salarial y del trabajo para construir una sociedad del crédito y el endeudamiento permanente la precarización laboral y la disminución de la previsión social.
En el modelo neoliberal los trabajadores hemos perdido nuestra identidad porque la sociedad perdió los valores fundados en el trabajo productivo para una economía real. Es decir un modelo de desarrollo sustentable.
Se nos ha propuesto una sociedad que ha cambiado al salario como el reconocimiento del trabajo por el valor del crédito a partir de un modelo económico que propicia la competitividad económica salvaje requiriendo de bajas remuneraciones compensadas con facilidades crediticias. El resultado es una sociedad endeudada.
El capital financiero es acreedor de todos: los trabajadores, de los empresarios y de los estados. Cuando el sistema quiebra viene le ajuste, que inevitablemente recae en los trabajadores.
Basta con ver los rescates de los estados a las empresas y bancos tanto en Estados Unidos como en Europa, que exigieron ajustes de personal y despido en endeudaron las finanzas de los países constituyéndose en la deuda soberana de los estados y el recurrente quebranto cuya carga recae otra vez en los trabajadores.
Se ha construido una máquina de decisiones políticas cuyo producto final son modelos de convivencia que promueven el desequilibrio perfecto entre el capital y el trabajo.
Ya lo he dicho que con la caída del sistema soviético esperábamos un mundo verdaderamente sustentado en la armonía en modelos de paz social. La verdad es que hemos sido sorprendidos por un modelo social que tiene como uno de los parámetros del éxito el debilitamiento de las condiciones socio laborales.
En efecto se ha construido un orden social que legitima las desigualdades y el sacrificio permanente de los trabajadores.
No hay propuestas que busquen insertar a los trabajadores en una hoja de ruta a la prosperidad, al contrario, solo hay rutas para el incremento del capital concentrado y el endeudamiento financiero.
Las alternativas que defiende una sociedad del trabajo son mal vistas, se las acusa de no competitivas; se denigra la intervención del estado fijando las condiciones de trabajo o priorizando en empleo frente a los ajustes permanentes.
El caso de Argentina es un buen ejemplo de lo que pasa; un modelo con innumerables imperfecciones pero ciertamente orientado a la búsqueda de una redistribución de la riqueza; y mayores grados de justicia social con índices impresionantes de crecimiento y conducido por una presidenta felicitada en la asamblea anual de los trabajadores, pero que recibe las críticas constantes de sectores financieros internacionales.
Por ello, para los trabajadores la crisis ha sido el modelo neoliberal con procesos de crecimiento de la riqueza cada vez más concentrada que conduce a niveles de desigualdad extrema. Lo que hoy vivimos es parte de esta crisis congénita del neoliberalismo.
Yo tenía esperanza que el auge de la crisis financiera y social que sufrimos en el neoliberalismo fuera un llamado de atención como lo expresé en la conferencia de ministros de trabajo de Buenos Aires en octubre pasado. Teníamos como antecedente que en marzo del 2009 habíamos aprobado el pacto mundial del empleo que representaba un modelo consensuado para avanzar en esa línea. La comunidad internacional lo había bendecido con el acuerdo de los trabajadores y empresarios.
Sin embargo, desde ese momento a la fecha, tuvimos una crisis de la deuda soberana en Europa derivada, del endeudamiento de los estados, para sostener el sistema financiero subsidiando políticas que de realizarse conducían ineludiblemente a la estratificación social o al desempleo como es el caso de Grecia o España.
Estos estados son castigados porque tienen que recurrir al subsidio porque no han conseguido un desarrollo inclusivo, perfecto que postula el darwinismo económico y social. Entonces estos países la mayoría que no pueden lograr modelos de desarrollo supe competitivos se los castiga y se los condena a políticas de ajuste como modelo que legitima en su orden social, la desigualdad como un valor de la eficiencia.
En estos escenarios se reiteran las políticas de ajustes y además, tuvimos una nueva reunión del g20 que no ha sabido generar una propuesta alternativa para los trabajadores.
Hay una reafirmación del modelo neoliberal. Parece que todo lo escrito durante estos años en la OIT ha sido en el agua. Hay una constante y persistente hipocresía en el discurso, se dice una cosa y luego en la acción los estados hacen otra. En cualquier escenario parece ser una constante como ha ocurrido con el g20 donde el pacto mundial del empleo es considerado solo de manera tangencial.
Así, la sociedad del quebranto ha llegado al centro del mundo: tuvo emisarios anteriores que poco a poco con recurrentes y reiterados enfoques ortodoxos de la economía transformó modelos razonablemente equitativos con adecuada protección social y fundamentada en la economía real en sociedades dependientes de los equilibrios financieros; del crédito fácil y las deudas grandes.
La verdad es que a esta altura para nosotros los trabajadores no es la crisis el problema, porque el modelo es la crisis. La cuestión es entonces cambiar el modelo, no hay espacio para el continuismo, se requiere de alternativas distintas a las recetas exitosas del neoliberalismo que solo propician el crecimiento con desigualdad.
Precisamente, el camino hacia el neoliberalismo exitoso es lo que se le marca a Europa, y que expresa ese constante desvalor para los trabajadores y el modelo de ajuste permanente y del achique del gasto social que ya los latinoamericanos hemos sufrido.
Somos consientes que las acciones emprendidas por los compañeros trabajadores europeos es acompañada por la complicidad del silencio en muchos foros internacionales y en la prensa internacional. Parece que se nos quiere disciplinar hacia una aceptación tácita de un continuismo de políticas fundamentadas en al supremacía del poder financiero internacional que los trabajadores no estamos dispuestos a aceptar.
No obstante, debo decir que aún guardo esperanza porque creo que las políticas de ajuste del sistema han llegado al núcleo de procesos que han sabido construir el estado de bienestar y pienso que los trabajadores europeos tienen recursos para negociar propuestas alternativas.
No solo los trabajadores europeos; sino todos los trabajadores deberíamos estar pensando en fórmulas alternativas de propuestas que eviten estos silencios cómplices.
Para nosotros no hay salida a la crisis con el neoliberalismo. No es cuestión de incrementar el comercio y asegurar 'alguna provisión laboral'. Los trabajadores no queremos provisiones laborales como se postula, para los acuerdos de libre comercio queremos derechos porque los derechos con condiciones de trabajo dignas reducen la brecha de la desigualdad.
El libre comercio que no sea acompañado de normas internacionales claras que consagren el respeto a los convenios internacionales del trabajo, no solo los fundamentales sino las que consagran condiciones de trabajo, si ello no es así; la competencia conduce a la precarización laboral.
En efecto la radicación de las empresas deben ser acompañadas por normas claras de respeto a los derechos del trabajo; de lo contrario ocurre lo que sostiene Alain Supiot, el mercado internacional ejerce sobre los derechos del trabajo una presión sobre la baja de los costos que desvalorizan el trabajo con respecto al capital.
Para los trabajadores el respeto a las condiciones de trabajo en cualquier escenario nacional o internacional es un objetivo político.
América es una oportunidad para buscar propuestas conjuntas de un modelo de desarrollo; deberíamos pensar en esta alternativa ante la crisis del escenario internacional.
Debemos llevar a la práctica las recomendaciones de la declaración de Buenos Aires, y los grupos de trabajo deben necesariamente orientarse al desarrollo de acciones concretas.
La OEA, al igual que el modelo unidos para la acción del sistema de naciones unidas, debería estar pensando en un programa de acción a nivel americano. En una nueva etapa que contemple una sinergia entre sus distintas oficinas y que contemple como un objetivo político el desarrollo sustentable en lo económico, social, laboral y ecológico. El BID debe estar necesariamente al servicio de políticas productivas, orientadas a la economía real.
Señoras y señores compañeros:
No hay salida a la crisis con más crecimiento si no hay distribución.
No hay salida a la crisis con más globalización si no es justa.
No hay salida a la crisis con más competitividad si lo que se compite es los derechos del trabajador; con su salario y con su prestación social.
No hay salida a la crisis con políticas mínimas de seguridad social funcionales a las pérdidas constantes de puestos de trabajo.
No hay salida a la crisis con medidas de salvataje financiero que luego terminan endeudando a los estados y todos sus habitantes preludio de los ajustes que recaen en los trabajadores.
No hay salida a la crisis con la flexibilidad y la precarización laboral.
Si hay salida a la crisis con diálogo social en condiciones de paridad.
Si hay salida de la crisis considerando al trabajador y su familia a sus derechos y a la previsión social.
Si hay salida de la crisis con respeto al empresario de la economía real.
Si hay salida de la crisis con una competitividad internacional ordenada que busque la complementariedad.
Si hay salida de la crisis con un sector financiero orientado a la economía real.
Si hay salida de la crisis con salarios justos y respeto a la identidad laboral.
Señoras y señores, compañeros, si hay una salida a la crisis con un modelo de desarrollo sustentable que integre al comercio con los valores de respeto mutuo entre el capital y el trabajo. Somos conscientes que esta transformación requiere de un profundo reordenamiento estructural internacional que apunte al desarrollo social y a la humanización del comercio.
Los trabajadores no nos vamos a acostumbrar al ajuste y bregaremos incansablemente por cambiar las variables de este modelo de injusticia; esta lucha esperamos recorrerla juntos con nuestro compañero de ruta, los empresarios de la economía real; los estados de las políticas del bienestar las organizaciones de la justicia social.
Estamos seguros que esta es la última etapa de las políticas de la desigualdad ya a los referentes del modelo no le queda más espacio. Como lo dijera la presidenta de mi país, porque hoy hay modelos alternativos al ajuste permanente.
Hay una ciudadanía expectante que quiere un cambio todos los días y en cada ajuste; cada vez que se profundiza la desigualdad se nos unen más militantes por un modelo de desarrollo inclusivo; equitativo en el esfuerzo y propiciador de la justicia social.
Lo lograremos!
Muchas gracias.
Además de profundizar el análisis respecto de la importancia y los efectos que esta temática adquirió en el mundo del trabajo, tuvo como objetivo profundizar los lazos de fraternidad y entendimiento entre las organizaciones sindicales de la Argentina y Gran Bretaña.
En representación del sindicalismo argentino estuvieron presentes, por la CGT RA su Secretario de Relaciones Internacionales, Gerardo Martínez y la Secretaria de Salud Laboral y Medioambiente, Viviana Córdoba; Ricardo Mascheroni por la CTA y Guillermo Varela y Demian Rigamonti en representación de SAyDS.
Por el lado británico, Edward Hogg, como anfitrión en su carácter de asesor sobre Cambio Climático de la embajada; Phillip Pearson, Responsable de cambio Climático del Congreso Sindical de Gran Bretaña, junto a David Arnold, representante de la misma central; Kathryn Hogg integrante del Equipo para Sudamérica del Ministerio de Relaciones Exteriores y Sarah Millar y Richard Shackleton, integrantes del Ministerio de Cambio Climático y Energía del Reino Unido.
El valioso encuentro, posibilitó el intercambio de experiencias y visiones locales, regionales e internacionales sobre la definición de Trabajo Sustentable y Empleos Verdes, la inclusión de cláusulas ambientales en los convenios colectivos de trabajo y el concepto de Transición Justa en el contexto socio económico de Sudamérica y Europa.
Al respecto, Gerardo Martinez - recientemente elegido integrante del Buró Ejecutivo de la Confederación Sindical Internacional (CSI)- aseguró: " los empleos verdes o el trabajo sustentable, independientemente del lenguaje, no deben servir como variable de ajuste, por lo tanto es también deseable que los organismos multilaterales incorporen el cuidado del medioambiente al momento de otorgar asistencia" y agregó " Para nosotros la Transición Justa implica, en primera medida, que las industrias tradicionales no tengan que cerrar sus puertas, lo demás es posterior".